Cuando una persona empieza a ser consciente de su soledad, generalmente reconoce el hecho de que, a pesar de vivir en ciudades inmensas, sobre pobladas y ruidosas, su círculo íntimo es generalmente muy reducido.

Estudios al respecto, han demostrado que la mayoría de los seres humanos, independiente de la ciudad donde estemos, el trabajo que ejerzamos o el estilo de vida que llevemos, tendemos a relacionarnos personalmente con un promedio de 100 personas: una pequeña aldea.

La mayoría de estas personas quedan atrapadas en dos clasificaciones: familiares  y amigos cercanos por un lado y colegas, subordinados y jefes por el otro.

Con el primer grupo no existen muchas posibilidades para el romance, pues en la mayoría de los casos estas relaciones ya han trascendido la cotidianidad y no ofrecen escenarios para que se generen encuentros románticos.

Con el segundo grupo, el resultado es el mismo, ya que  en gran medida tienden a proveer relaciones que son más clasificadas como comerciales, transaccionales o muy lejanas. En este grupo debes incluir desde el portero del edificio, el chico que cuida los autos, la persona que ayuda con las labores, tus colegas de oficina, tus jefes inmediatos y los no tan inmediatos.

El resto de millones de personas que viven en tu ciudad, son en realidad paisaje en tu vida diaria.

Por eso es que las oportunidades de conocer nuevas personas se hacen  más  y más esquivas conforme esta “pequeña aldea” se hace más chica, las formas de socializar se hacen más virtuales,  y  nuestras habilidades sociales entran en desusos.

Eh ahí donde nacen eventos como Singles Camp, un evento que ofrece la oportunidad de conocer personas que están en busca de hacer nuevas amistades e incluso encontrar el amor en un ambiente de diversión, sol y playa. No pierdas la oportunidad de establecer una relación de amor y amistad que puede cambiar tu vida para siempre, es momento de ampliar la pequeña aldea donde hoy te mueves.